Mortalidad infantil y en la niñez

Tendencias de la mortalidad

La tasa de mortalidad infantil estimada por FESAL-2008 es de 16 defunciones por mil nacidos(as) vivos(as) para el periodo de abril del 2003 a marzo de 2008, con un intervalo de confianza de un 95 por ciento, lo cual conlleva a que la tasa se mueva en un rango de 12 a 20 por 1000. La cifra puntual refleja un descenso sostenido desde el quinquenio 1983-88, de alrededor del 70 por ciento de la estimada en FESAL-88, que era de 54 por mil. El descenso obedece sobre todo a la disminución en la mortalidad postneonatal, la cual bajó un poco más de tres cuartos, al pasar de 34 a 7 por mil. La mortalidad neonatal bajó un poco más de la mitad (56 por ciento) al pasar de 20 a 9 por mil. En la Gráfica 31 también se puede apreciar que para el total de menores de 5 años, la tasa de mortalidad disminuyó un 72 por ciento, pasando de 68 a 19 por mil en los últimos 20 años.

Entre FESAL-98 y FESAL-2002/03, el descenso de la mortalidad infantil ocurrió principalmente en el área rural, entretanto en los últimos cinco años, FESAL-2008 indica que la reducción fue mayor en el área urbana, pasando de 24 a 13 por mil, mientras que en el área rural la mortalidad infantil pasó de 24 a 18 por mil. Como se mencionó en la sección de “Antecedentes y tamaño de la muestra”, en el informe final se presentará la evaluación estadística de los datos, con énfasis en los intervalos de confianza.

Al examinar otros subgrupos de la población se encontró que los descensos más claros se dieron para las y los niños cuyas madres no tenían educación formal o con menos de 4 años de escolaridad y quienes tenían 10 ó años de escolaridad, así como entre quienes tuvieron un parto hospitalario. La tasa de mortalidad infantil reportada en FESAL-2002/03 para niños(as) que nacieron en un establecimiento hospitalario fue 23 por mil y se redujo a 13 en FESAL-2008 (42 por ciento), mientras que para las y los niños que nacieron en casa con atención de partera u otras personas, la tasa se mantuvo alrededor de 25 por mil.

Considerando en quintil de bienestar como medida resumen de las condiciones socioeconómicas de las viviendas, en la Gráfica 32 se puede apreciar que los descensos de la mortalidad en niños y niñas menores de 5 años, ocurrieron en los 5 quintiles. También se evidencia que en la última década sobresalen los descensos de la mortalidad en el primer quintil (más bajo) y el segundo. Como se muestra en las secciones anteriores, se puede afirmar que el descenso sostenido de la fecundidad y el incremento en el uso de los servicios de salud materno-infantil en la última década, han contribuido al descenso de la mortalidad infantil y en la niñez, particularmente en los subgrupos de mayor riesgo.

Diferenciales de la mortalidad

Los datos de FESAL-2008 confirman la relación inversa esperada entre el nivel de bienestar y la mortalidad, ya que a mayor bienestar, es menor la tasa de mortalidad en todas las edades analizadas. Con la excepción del periodo neonatal, las tasas estimadas para el primer quintil (más bajo) son 4.7 veces mayores que las estimadas para el quintil más alto (Gráfica 33). La estimación de mortalidad neonatal es de 4 por mil para el quintil de bienestar más alto, mientras que para el quintil más bajo es de 13 por mil, o sea, 3.6 veces mayor. En el periodo postneonatal las diferencias crecen, siendo la tasa del quintil más bajo, más de 7 veces mayor que la estimada para el quintil más alto (13 contra 2 por mil).

Según región de salud, La región Metropolitana presenta las tasas más bajas de mortalidad infantil y para el total en menores de al 5 años de edad. La tasa de mortalidad infantil varía de 7 por mil en la Metropolitana a 23 en la Oriental y la tasa de mortalidad en menores de 5 años varía de 8 por mil en la Metropolitana a 26 por mil en la Oriental.

Por lo general, la mortalidad infantil (0 a 11 meses) está asociada al espacio intergenésico, a la edad de la madre al momento del parto y a la paridad previa. En encuestas anteriores esta asociación fue más fuerte. Ahora la asociación más fuerte de estos factores demográficas es con la mortalidad neonatal. Los grupos de niños(as) que tienen las tasas menores de mortalidad neonatal son las y los promogénitos (del primer orden de nacimiento), o cuando las madres tenían menos de 20 años de edad al momento del parto (7 por mil). En la Gráfica 34 se muestra que en cambio, los y las niñas que son del séptimo o mayor orden, o cuando las madres tienen de 40 a 49 años de edad, tienen las tasas más altas de mortalidad neonatal (12 y 17 por mil, respectivamente).

El 55 por ciento de las muertes infantiles identificadas en el período 2003-2008 ocurrió en el período neonatal (de 0 a 28 días), mortalidad que está principalmente asociada a las condiciones y características propias del embarazo y del parto. En la Gráfica 35, se puede apreciar que no existe una tendencia clara de la mortalidad neonatal, según el uso o el trimestre cuando la madre tuvo el primer control prenatal, pero se puede evidenciar que la probabilidad de muerte neonatal es mucho mayor cuando los nacimientos son prematuros o cuando nacen con peso bajo. La mortalidad neonatal de las y los niños con peso bajo al nacer o para quienes las madres no lo especificaron, es 4 veces mayor que la estimada para quienes pesaron 2.5 Kgs. ó más y entre los(las) niños(as) que las madres reportaron como prematuros, es 9 veces mayor que la estimada para quienes nacieron de acuerdo a la edad gestagional esperada. La mortalidad neonatal fue de 7 por mil para quienes nacieron en un hospital, pero cuando los partos son extrahospitalarios, la tasa de mortalidad neonatal se estima en 12 por mil, lo cual significa que los nacimientos de partos hospitalarios tienen un tercio menos de probabilidad de morir.

Mortalidad perinatal

Los resultados de FESAL-2008 muestran que la mortalidad perinatal también declinó en la última década. En FESAL-98 se encontró una tasa de 26 muertes por cada mil embarazos viables, siendo la mitad de nacidos(as) muertos/as (mortalidad intrauterina) y la mitad nacidos/as vivos/as que murieron antes del séptimo día de vida (mortalidad neonatal temprana). A mediados de la década 1998-2008, la tasa de mortalidad neonatal bajó 3 puntos, llegando a 23 muertes por cada mil embarazos viables. Al final de la década, la tasa disminuyó 4 puntos más por mil embarazos viables, bajando a 19 por mil, que representa un descenso del 26 por ciento desde FESAL-98. Es interesante observar que el descenso ocurrió en ambas áreas (urbana y rural) y obedeció a la reducción de las muertes antes del séptimo día de vida. La mortalidad intrauterina permaneció estable (Gráfica 36).

 

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