Violencia contra la mujer

Violencia de pareja

Por segunda vez en la serie de encuestas FESAL se incluyó el tema de la violencia de pareja, por su relación con la salud en general y particularmente con la salud sexual y reproductiva, y la salud mental. De similar manera que en FESAL-2002/03, para aplicar todas las preguntas del módulo que permitiera satisfacer los indicadores seleccionados sobre el tema, se mantuvo como condiciones indispensables, que la mujer seleccionada para la entrevista estuviera sola o que nadie más escuchara la conversación. Sin embargo, cabe aclarar que el cuestionario que se utilizó para medir y caracterizar la violencia en la encuesta anterior, se modificó para introducir mayor comparabilidad con los instrumentos promulgados a nivel mundial por la Organización Mundial de Salud (OMS), pero sacrificó la comparabilidad con los resultados de FESAL-2002/03.

A cada mujer alguna vez casada u unida, se le hizo una serie de preguntas sobre diferentes formas de violencia verbal, física y sexual, que podría recibir de un esposo/compañero de vida actual o anterior. Se les dirigió estas preguntas haciendo referencia a dos plazos de tiempo distintos: Durante toda la vida marital de la mujer y durante el año anterior a la entrevista. En la Grafica 23 se muestra que un 47 por ciento de las mujeres alguna vez casadas o unidas reportó que sufrió alguna forma de violencia de pareja en la vida marital. La violencia verbal fue el tipo más frecuente (44 por ciento), seguido por la violencia física (24 por ciento) y la sexual (12 por ciento). Durante el último año, un 20 por ciento relató que experimentó alguna forma de la violencia. La violencia verbal también fue el tipo más frecuente durante el último año (19 por ciento), seguido de un 7 por ciento con violencia física y de un 3 por ciento con violencia sexual de un esposo o compañero de vida actual o anterior.

En la Gráfica 24 se muestra que las proporciones de mujeres alguna vez casadas o unidas que reportaron sufrir diferentes tipos de violencia en la vida marital, son mayores en las áreas urbanas que en las rurales, con la excepción de la violencia sexual, que presenta una diferencia leve. Adicionalmente, cabe señalar que la proporción que reportó algún tipo de violencia verbal, física, o sexual en su vida marital varía en un rango que va de un 38 por ciento en los departamentos de Ahuachapán y San Miguel, hasta un 54 por ciento en San Salvador, y que la experiencia de violencia física o sexual en la vida, varía de un 20 por ciento en los departamentos de Cabanas y San Miguel, a un 33 por ciento en San Salvador. Según región de salud, la experiencia de violencia de pareja en toda la vida marital varía de un 40 por ciento en la Oriental a un 54 por ciento en la Metropolitana.

Con las mujeres que relataron algún maltrato físico o sexual durante el último año, se profundizó con preguntas sobre las características de la violencia y las consecuencias de la misma. Al preguntarles sobre las situaciones en que ocurrió la violencia física o sexual, las reportadas con más frecuencia fueron: Porque él estaba borracho o drogado (33 por ciento) o por celos de él hacia ella (32 por ciento). Las mujeres maltratadas reportaron que como consecuencia de la violencia, ellas tenían dolores de cabeza o en otra parte del cuerpo (76 por ciento), miedo a una nueva agresión (68 por ciento) o ansiedad/angustia, de tal forma que no podía cumplir con sus obligaciones (66 por ciento). Un 37% relató que le quedó(quedaron) alguna(s) lesión(es) como consecuencia de la violencia.

Entre las mujeres que experimentaron violencia física o sexual durante el último año, más de la mitad (61 por ciento) le contó sobre la situación a alguien de la familia, una amiga o amigo, o a una persona conocida. El 36 por ciento buscó asistencia de alguna institución u organización. Prácticamente 3 de 10 mujeres maltratadas (28 por ciento) no le contaron a nadie sobre su experiencia de violencia.

Violencia sexual

Como parte de este módulo, a todas las mujeres entrevistadas (incluyendo las solteras) se les preguntó sobre si experimentaron alguna forma de violencia sexual en toda la vida y con cualquier persona. Se investigó sobre dos tipos de violencia sexual: 1) La violación sexual con penetración y 2) El abuso sexual sin llegar al punto anterior, preguntando si alguien le había obligado a realizar algo como a desvestirse, tocarle o dejarse tocar las partes íntimas, a besar, abrazar o hacer cualquier otro acto sexual, sin llegar a la penetración.

Fue así que un 9 por ciento reportó violación sexual con penetración y el 10 por ciento, abuso sexual sin penetración. Al preguntarles la edad que tenían cuando fueron violadas con penetración por primera vez, más de la mitad reportó que fue antes que cumpliera los 20 años, incluyendo una de cada 4 antes de los 15 años de edad. Por otra parte, entre las mujeres que reportaron violación sexual sin penetración, la mitad mencionó que la primera vez ocurrió antes de los 15 años de edad, incluyendo una de cada 5 antes de los 10 años (Gráfica 25).

Al preguntarles quién fue la persona que les violó (con o sin penetración), más del 85 por ciento reportó que fue alguien conocido de la entrevistada. Para la violación sexual con penetración, en primer lugar se ubica “un ex-esposo o ex-compañero de vida” con un 42 por ciento, y en el segundo lugar, “el esposo/compañero de vida actual” con un 24 por ciento. En cambio, en los casos de abuso sexual sobresale “un vecino, amigo o conocido diferente de un familiar”, representando un 27 por ciento de los responsables, seguido por “un ex-esposo o ex-compañero de vida”.

 

« capitulo anterior | índice | capitulo siguiente »