Salud sexual y reproductiva de las mujeres de 15 a 24 años de edad

En El Salvador, las mujeres de 15 a 24 años representan un poco más de un tercio (36 por ciento) del total de mujeres de 15 a 49 años de edad (edad fértil). La exposición temprana de este sector importante de la población al embarazo o a las infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH/Sida, se constituye en un factor determinante de los niveles de fecundidad de la población, representa graves repercusiones en su salud sexual y reproductiva y puede truncar sus proyectos de vida.

Los resultados de FESAL-2008 muestran que en el grupo de mujeres de 15 a 19 años, alrededor del 18 por ciento tiene al menos un(a) hijo(a) actualmente vivo(a), cifra que asciende a alrededor del 56 por ciento en el grupo de 20 a 24 años de edad. Los datos indican que en promedio las mujeres adolescentes o jóvenes quedan embarazadas de hombres de mayor edad que ellas, siendo la edad promedio de 17.3 años para ellas y 22.5 años para ellos. También se encuentra que al menos una de cada 5 mujeres de 15 a 19 y prácticamente una de cada 2 de 20 a 24 años de edad, está actualmente casada o unida.

Primera experiencia sexual y uso de anticonceptivos

Una de cada 2 mujeres de 15 a 24 años tiene experiencia sexual. El promedio de edad para iniciar la vida sexual es de 16.3 años y es más frecuente la primera relación clasificada como premarital que la marital: 26.4 por ciento en el grupo de 15 a 19 años y 54.5 por ciento en el grupo de 20 a 24 años de edad. La proporción cuya primera relación sexual fue premarital asciende rápidamente del 11.3 por ciento entre las mujeres de 15 años de edad actual a un 43 por ciento entre las de 19 años y sigue ascendiendo hasta alcanzar un 62 por ciento en el grupo con 24 años de edad. En la Gráfica 16 se puede apreciar el predominio de la primera relación premarital sobre la marital en todas las edades específicas.

Del total de mujeres de 15 a 24 años de edad con experiencia sexual, el 28.2 por ciento reportó que usó algún método anticonceptivo en su primera relación sexual, proporción que varía de un 16 por ciento cuando la relación fue marital a un 32 por ciento cuando fue premarital. La Gráfica 17 muestra las diferencias de uso de métodos anticonceptivos en la primera relación sexual por área de residencia y nivel educativo. Según región de salud, el porcentaje de mujeres de 15 a 24 años que usó algún método anticonceptivo en la primera relación sexual varía del 21 por ciento en la Occidental al 40 por ciento en la Metropolitana.

El uso de anticonceptivos durante la primera relación sexual se incrementó del 9.5 por ciento que se encontró en FESAL-98 al 28 por ciento en FESAL-2008. Este incremento se nota más en la primera relación clasificada como premarital (de 12.6 a 32 por ciento).

De acuerdo a los resultados de FESAL-2008, entre las mujeres cuya primera relación fue marital y no usaron, las razones más frecuentes para no hacerlo fueron que “quería embarazo” (30.4 por ciento), que “no los conocía” (15.4 por ciento) y que “no esperaba tener relaciones sexuales en ese momento” (10.4 por ciento). Por su parte, entre quienes su primera relación fue premarital y no usaron, las dos razones más frecuentes fueron que “no esperaba tener relaciones en ese momento” (40.9 por ciento) o que “no los conocía” (15.1 por ciento). La oposición de la pareja resultó muy similar con la reportada por quienes tuvieron su primera relación marital (alrededor del 8 por ciento).

Aún cuando el uso adecuado del condón puede proteger contra los embarazos no deseados y contra las infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH, sólo el 22.3 por ciento de las mujeres de 15 a 24 años de edad, cuya primera relación sexual fue premarital, usó el condón en esa oportunidad, sin variación entre el grupo de 15 a 19 y el grupo de 20 a 24 años de edad. Por diferencia, prácticamente 4 de cada 5 mujeres de 15 a 24 años de edad, tuvieron una relación premarital desprotegida ante el VIH.

Primer embarazo y sus consecuencias

Prácticamente ocho de cada 10 mujeres de 15 a 24 años con experiencia sexual tuvieron al menos un embarazo, pero contrario a la primera relación sexual, es mayor el porcentaje de embarazos que se clasifica como marital que el clasificado como premarital (22.1 contra 17 por ciento). El porcentaje con experiencia de embarazo (marital o premarital) asciende rápidamente del 8.4 por ciento entre las que tienen 15 años de edad a un 43 por ciento entre quienes tienen 19, hasta llegar al 73 por ciento en el grupo de 24 años de edad actual.

Un 29 por ciento de los primeros embarazos ocurrió cuando la mujer pensaba que no podía salir embarazada, proporción que resulta ser el doble en el embarazo que se clasifica como premarital, comparado con el que se clasifica como marital (41.2 contra 20.2 por ciento) y desciende del 39 por ciento entre las que tenían menos de 15 años cuando quedó embarazada al 24.2 por ciento entre las que tenían de 20 a 24 años (Gráfica 18).

Las razones más frecuentes para pensar que no saldrían embarazadas fueron: "No tenía relaciones frecuentes" y por “falta de información” (18 por ciento cada una), "era la primera vez" (16.4 por ciento) y "creía que no estaba en su período fértil” (13.1 por ciento). Por otra parte, el 42.5 por ciento no planeó su primer embarazo, proporción que varía del 23.3 por ciento entre los clasificados como maritales al 67.4 por ciento para los premaritales. Probablemente estas cifras serían menores si la educación en salud sexual y reproductiva fuera generalizada en el Sistema Educativo de El Salvador, pero de los centros educativos, sólo un 70 ciento de las mujeres de 15 a 24 años reporta que recibió información sobre el embarazo y un 64 por ciento sobre los métodos anticonceptivos.

Después de que terminó el primer embarazo, el 41.4 por ciento que estudiaba cuando supo que estaba embarazada, no volvió a estudiar y el 22.5 por ciento que trabajaba no volvió a trabajar. Entre las que no volvieron a estudiar, las tres razones más frecuentes fueron: “No tenía con quien dejar al(a) niño(a)”, “ya no quiso continuar” y “tenía que trabajar” (37.4, 24.1 y 12.2 por ciento, respectivamente). Por otra parte, entre las que no volvieron a trabajar, las razones más frecuentes fueron que “no tenía con quien dejar al niño(a)” (57.1 por ciento) o “por oposición del esposo o compañero” (26.9 por ciento).

 

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