Fecundidad

Niveles y tendencias de la fecundidad

La tasa global de fecundidad (TGF) de las mujeres de 15 a 49 años de edad descendió alrededor del 60 por ciento en los últimos 30 años, pasando de 6.3 hijos(as) por mujer en el período 1973-1978 a 2.5 hijos(as) por mujer en el período 2003-2008. Entre FESAL-98 y FESAL-2002/03, la TGF bajó de 3.6 a 3.0 hijos(as) por mujer y además 0.5 hasta FESAL-2008. Como se muestra en la Gráfica 5, en el quinquenio último, el descenso fue más notorio en el área rural (0.8 hijos/as), en los grupos sin ninguna o con menos de 4 años de escolaridad (0.8 y 0.9 hijos/as por mujer, respectivamente). Con esta tendencia, la TGF de El Salvador se ha llegado a ubicar en el segundo lugar entre las más bajas de la región de Centro América, después de Costa Rica.

Aún con estos descensos, en El Salvador existen diferencias por área de residencia, nivel educativo o de bienestar de las mujeres. De mantenerse invariables los niveles actuales de fecundidad, las mujeres del área rural tendrían en promedio un(a) hijo(a) más que las mujeres del área urbana, y las mujeres sin educación formal o del nivel de bienestar más bajo tendrían en promedio 3.7 hijos(as), lo que resultaría ser más que el doble de lo estimado para las mujeres con 10 ó más años de escolaridad (1.8) o del nivel de bienestar más alto (1.6). Atendiendo al departamento de residencia, la TGF varía de 2.0 hijos(as) por mujer en San Salvador a 3.4 en Cabañas. La Gráfica 6 muestra las tendencias de las tasas específicas de fecundidad por edad, entre FESAL-88 y FESAL-2008 y las gráficas 7 y 8 los diferenciales antes señalados sobre los hallazgos de FESAL-2008.

Determinantes de la fecundidad

En la encuesta FESAL-2008 se recolectó información sobre diversos factores determinantes de los niveles y tendencias de la fecundidad de un país o región, siendo entre otros: La nupcialidad, la exposición al riesgo de embarazo, la actividad sexual reciente, el intervalo entre los nacimientos, la amenorrea y la abstinencia sexual postparto.

Los resultados indican que el 54.3 por ciento de las mujeres de 15 a 49 años viven en unión conyugal, prevaleciendo entre ellas la unión consensual (29.3 por ciento). Con respecto a la exposición al riesgo de embarazo, se encontró que la edad mediana a la primera relación sexual (18.4 años) y la edad mediana a la primera unión (19.9 años) no cambiaron desde FESAL-2002/03, pero la edad mediana al primer nacimiento (20.8 años) subió 0.3 años (casi 4 meses) en el último quinquenio, lo que representa un aumento de 1.5 años en los últimos 25 años. Los diferenciales de las edades medianas de estos tres acontecimientos, según nivel educativo, se presentan en la Gráfica 9.

Es evidente que el nivel educativo de la mujer influye de forma determinante en la fecundidad. Entre las mujeres que tienen 10 ó más años de escolaridad, las edades medianas resultan ser mayores que entre quienes no tienen educación formal, en el siguiente orden: 4.7 años a la primera relación sexual, 6.5 años a la primera unión marital y 5.7 años al primer nacimiento.

Preferencias reproductivas

Atendiendo a los resultados de la encuesta, el 61.4 por ciento de los nacimientos en los últimos 5 años fue planeado, el 19.7 por ciento fue deseado, pero no planeado (no previsto) y el 18.9 por ciento no deseado. Los mayores porcentajes de hijos(as) no deseados(as) se encuentran en los siguientes grupos de mujeres: Según la edad de la madre al nacimiento, en el grupo de 40 a 49 años (45.9 por ciento), según el estado familiar o civil actual, en el grupo de solteras (37.5 por ciento), según el número de hijos(as) tenidos(as), en el grupo que tenía 6 ó más hijos/as (33.2 por ciento).

Estos hallazgos son consistentes con los que se encuentran al desglosar la fecundidad observada en deseada y no deseada, ya que la TGF deseada para los últimos 5 años es de 2 hijos(as) por mujer, la cual resulta ser una quinta parte (20 por ciento) menor que la TGF observada (2.5 hijos/as por mujer). La TGF deseada expresa el nivel de fecundidad que teóricamente resultaría si todos los nacimientos no deseados se hubieran evitado.

Mientras la diferencia entre la fecundidad deseada y la no deseada representa una cuarta parte al nivel nacional, las diferencias por área de residencia están disminuyendo. En FESAL-2002/03 se observó que la TGF no deseada era bastante mayor en el área rural con respecto a la urbana (1 contra 0.6 hijos/as, respectivamente) y en FESAL-2008 se observa que la diferencia disminuyó (0.6 contra 0.4) mostrando cambios importantes en el área rural. Al mismo tiempo, los datos también indican que las poblaciones urbana y rural están llegando cada vez más cerca de su fecundidad deseada. En la Gráfica 10 se aprecia que entre las mujeres sin educación formal o de 1 a 3 años de escolaridad, la fecundidad no deseada continúa alta (0.75 hijos/as por mujer) y resulta ser el triple con respecto a la no deseada entre las mujeres con 10 ó más años de escolaridad (0.26). En cuanto al nivel de bienestar, llama la atención que la TGF observada (deseada y no deseada) del quintil 5 ó más alto (1.57 hijos/as), es menor que el valor de la TGF necesaria para reemplazar la población (2.1 hijos/as por mujer).

 

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